LA FUENTE DE LA DONCELLA
| Título Original: Jungfrukallan Año: 1960 Nacionalidad: Suecia Director: Ingmar Bergman Reparto: Max von Sydow, Birgitta Valberg, Gunnel Lindblom |
Sexo y Violencia, estilo Bergman
Inspirado por una canción folklórica medieval, y también el cine de Akira Kurosawa, Ingmar Bergman emprendió una de sus películas más fuertes y polémicas, “Jungfrukallan (“La fuente de la doncella”, 1960). El argumento era simple: unos bandoleros violaban y asesinaban a una joven, luego gozaban de la hospitalidad de su familia, pero al ser descubiertos eran masacrados espantosamente por el padre, Max Von Sydow,
La violencia del film estaba al límite de lo que podía soportar el público en aquellos tiempos, generando una fuerte polémica en la prensa sueca, que incluso llego a pedir al parlamento sueco que tomase acción censora en contra del film (algo que de todos modos no llego a suceder). La película exhibe con maestría el genio narrador del director sueco, y también su capacidad para imponer su
tema dilecto “el silencio de Dios” en un tipo de película mucho mas escéptica que obras maestras anteriores de corte mas complejo y contemporáneo como “ Cuando huye el día” o “Un verano con Mónica”.
En todo caso, los supuestos excesos de sexo y violencia sirvieron para sellar definitivamente el prestigio de Ingmar Bergman. El film ganó un premio honorario de la critica en el festival de Cannes, y se llevó el Oscar al mejor film extranjero en la edición de los premios de la Academia de 1961 (curiosamente también tuvo una nominación no ganadora al mejor vestuario para un film blanco y negro). Previamente también había ganado el Globo de Oro a la producción extranjera.
Tal vez el incremento en la violencia grafica del film para los niveles de Bergman este relacionado con la fuente, los films de samurais de Kurosawa. Al menos en una ocasión Bergman expresó su deuda con “Rahomon ” para lograr el clima de “La fuente de la doncella ”.
La violación y la sangrienta venganza posterior de este clásico bergmaniano son responsables del fenómeno gore que aun salpica desde el celuloide al público mundial. En 1972, un joven Wes Craven revolucionó los niveles de truculencia en el cine
norteamericano con su temible “ The house on the left” (“La ultima casa de la izquierda”), que no era otra cosa que una remake bastante lineal –aunque contemporánea, y sin que el tema de “el silencio de Dios” aparezca por ningún lado de “La fuente de la doncella” . Craven era un cinéfilo sin un centavo, y convenció al productor Sean Cunningham (luego culpable de la saga de Jason y los “Martes 13” ) para que financiara con un puñado de dólares su film ultrabarato en el que lo más caro del presupuesto eran litros de sangre. Crease o no, un clásico de Bergman inspiró un film que entre otras bellezas, incluye una castración realizada en forma oral. La película que dio su primer éxito al papa de Freddy Krueger fue calificada X, e incluso solía ser cortada a discreción por los mismos dueños de los cines que la exhibían. En esta era de las remakes, ya se esta preparando una nueva versión de “La ultima casa de la izquierda” a estrenarse el año que viene.
El mismo Sam Raimi incluyo una referencia a “La fuente de la doncella” en su máximo film de culto, “Evil Dead 2” (“Noche alucinante”), que entre otras referencias cinéfilas también incluía citas a “La sangre de un poeta ” de Cocteau. Pero volviendo al film de Bergman, la venganza de Max Von Sydow tambien generó una remake no oficial tan fuerte, y quizá un p
oco más sórdida y realista que la de Craven. El clásico del euroxplotation era “ L ´ Ultimo trenne della notte” (“Violación en el ultimo tren de la noche”, conocida en Estados Unidos como “Nigh Train Murders” ) dirigida en 1975 por el prolífico Aldo Lado y protagonizada por Enrico Maria Salerno. Había tanto énfasis en el sexo como en la violencia (Franco Fabrizi encarnaba a un memorable pasajero perverso) y como broche de oro, uno de esos soberbios y poco conocidos scores del maestro Ennio Morricone
No debería llamar la atención esta conexión entre el cine de arte y el cine explotation. Sin ir más lejos, en la Argentina , no solo descubrimos a Bergman, sino también el potencial en la taquilla de sus escenas de sexo. A fines de la década del 70 un distribuidor le pidió a un compaginador de cine publicitario nacional que edite “ El Silencio” para cortarle unos 40 minutos de “escenas plomas”, ya que según el cliente, “los valijeros solo van a ver las dos escenas de sexo”. Con la versión criolla, el distribuidor podía meter una función más por día del film de Bergman. Nunca nadie se quejó, y el compaginador contaba orgulloso como, al menos en su opinión, había mejorado notablemente el ritmo del film.
Diego Curubeto y Alfredo Garcia