ALICE COOPER EN EL GRAN REX DE BUENOS AIRES
El Show que Alice Cooper ofreció en el Gran Rex estaba destinado a convertirse en un momento de leyenda dentro de la ya de por sí mítica carrera de un icono impresicindible en la historia del Rock & Roll. Habría que tratar de ponerse en la piel maquillada de este monstruo del rock y su banda cuando, una hora después del horario estipulado, y con buena parte de los
cuatro mil porteños del rock duro a punto de romper todo, mientras aun toda la troup de musicos y técnicos se preguntaba como dar un show tan complicado y lleno de escenografías teatrales con la mitad de los equipos y efectos ausentes por culpa de la ineficacia organizativa criolla.
El Psycho Drama Tour que habia comenzado apenas dos fechas atrás en Brasil es un regreso a la quintaesencia del rock teatral de creador del rock gran ghignol con chalecos de fuerzas, guillotinas y patíbulos acompañando el brillante rock duro de dos guitarras, bajo y bateria de la epoca de “Killer” o “Billion Dolar Babies”. Es decir que Alice Cooper y sus cuatro brillantes músicos lograron dar un show de antología que no dejó ninguno de los climas terroríficos a pesar de no contar con la utilera indicada para escenas musicales tan complejas como intensas tanto en lo teatral como en lo musical.
La milagrosa paciencia de Cooper y la piedad de su horda de seguidores para con los verdaderos villanos de la organización dio como resultado un tour de force de rock teatral nunca visto en Buenos Aires, todo un ejemplo de profesionalismo, coraje e imaginación para que una leyenda viviente del rock ofrezca lo mejor de sí mismo en condiciones adversas. Aterrador e irónico como nunca en sus performances para clasicos como “No Mr Nice Guy” o “Schools Out”, en versiones increiblermentes precisas y aceitadas, intercaladas por la aparición de temas de sus mejores discos que Cooper no tocaba en vivo hace décadas, en algunos casos con arreglos sorprendentes como en el ominoso y muy extenso “Halo of Flies” gran momento para que tome el primer plano la batería del ex Kiss y Sabbath, Eric Singer- o la gema perdida “Raped and Frized” con un explosivo final de flashes y vértigo de imagen y sonido. Si bien se notó que no toda la parafernalia visual prevista estaba en escena, la cruda contundencia del duo de violeros (el de siempre Keri Kelly y el nuevo Jason Hooks) dejó asombrado a los fans que llenaban el teatro. Tal vez el monento que merecería permanecer para siempre entre lo mejor de Alice Cooper es el lento y temible duelo de guitarra para un tema matador como pocos, “Desperado”.
IMPRESIONES DE KERI KELLY 
“ En mas de diez años de tocar con Alice Cooper nunca nos habia pasado nada parecido: teníamos todo el publico esperando fuera del teatro, y aún estábamos viendo como demonios hacer un show sin la mitad de las cosas técnicas y escenográficas previstas”. Ya relajado, un par de días más tarde de la casi hecatombe convertida en gran triunfo rocker, Keri Kelly, primer guitarra de Cooper, reflexiona: “hubo un momento de stress y de preocupación, y también de lamentarnos ante el hechode no poder brindarle al público argentino el show que se merecían. Pero Alice Cooper, con tantos años en este negocio, sabe que el show debe seguir y fue resolviendo todo parte por parte; nada iba a impedirle dormir tranquilo para poder levantarse bien temprano y poder disfrutar un buen juego de golf en una cancha de Buenos Aires”
Kelly, que esta un par de dias más que el resto de la banda coordinando una posible aparición con invitado en un concierto inminente de sus amigos argentinos Denoots (la banda de Leo Suite, Martin Loy y Fernando Miniml que de sus remotos comienzos en la escena norteamericana del rock duro) no puede dejar de reirse cada vez que menciona la nueva adiccion de Alice: el golf. “A veces ya creo que en realidad las giras son solo una excusa que tiene Alice para poder jugar al golf en todos los rincones del planeta.Obvio, a pesar que el concierto terminó mucho mas tarde de lo previsto, nada impidió que Alice se levante al alba para estar antes de las 8 am haciendo hoyos en Palermo, algo que tampoco impidió encontrarse a cenar con Liza Minnelli, a quien produjo durante varios años”. Parece que Alice y Liza hasta casi se bailaron un tango en Buenos Aires, aunque pueda quedar la duda si la bailarina no era la Hija del horror, Calico Cooper, precisamente la bailarina de los momentos mas raros de un show en el que los verdaderos monstruos fueron los señores serios del manegement local, logrando que, aqui en Buenos Aires, el archivillano del rock termine convertido en todo un superheroe
Diego Curubeto